16 outubro 2002

A Casa Tomada

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.


Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:


-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.


Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.


-¿Estás seguro?


Asentí.


-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.




Este é um dos trechos mais interessantes do ótimo conto "A Casa Tomada", de Julio Cortázar, onde você não tem muita noção do que acontece, mas tem certeza, e é informado devidamente disto, que a casa onde um casal de irmãos mora, está sendo tomada, pouco a pouco, peças a peças, por algo ou alguma coisa que... é preciso ler o conto para se impressionar, como eu me impressionei. Tanto com a facilidade com que Julio envolve o leitor na sua trama, que poderia ser banal mas acaba se enroscando em um universo fantástico estarrecedor. Mais um conto do já comentado ótimo Bestiário. Julio, o mestre.